SSergi24El hotel no está en la zona antigua de Zurich y tampoco cerca del lago, pero su gran atractivo es que está muy cerca de la estación central de tren, que es el centro neurálgico de Zurich. Hotel de aspecto humilde que gana al subir a las habitaciones, que son muy prácticas y limpias. Baño pequeño, pero con bañera, muy funcional. Hay hervidor de agua y sobres para hacerse un café instantáneo o un té. Cama muy cómoda, buenos cojines y un magnífico edredón del tipo que se usa en centro Europa. Aunque siempre hay algún recepcionista, tanto el check-in como el check-out es self-service, te lo tienes que hacer tu e incluso tienes que hacerte la llave de acceso a la habitación, pero todo es muy fácil y funciona. Buen desayuno, aunque con poca fruta, solo manzanas y melón. Pero buenos huevos, muchos tipos de pan riquísimo, distintos tipos de crema de yogur para mezclar con cereales y buenos croissants. Puedes dejar las maletas en una habitación, pero no está vigilada y da un poco de inseguridad, aunque el hotel dice que nunca ha pasado nada. Como nos vieron temerosos, afortunadamente, nos guardaron las maletas en el despacho del director. Conclusión, el hotel no es gran cosa, pero lo recomiendo por su precio, ubicación, limpieza y practicidad.
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