Fue una estancia tranquila y cómoda. La habitación era bastante grande y tenía: albornoz, zapatillas, chancletas, plancha, secador, cuchillas de afeitar, nevera, peine, cepillos de dientes, jabón, champú... Además, cada día nos hacían la habitación y nos daban botellas de agua. El personal es muy amable y servicial, siempre dispuesto a ayudar. La cama es grande y cómoda. La casa no está en la carretera principal, con lo que evita el ruido y se puede descansar bien.
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