El monte Fuji es uno de esos lugares emblemáticos que siempre impresionan. Contemplar la montaña más alta de Japón, majestuosa contra el cielo, es una experiencia verdaderamente memorable. Me encanta cómo cambia el paisaje según la estación, desde los cerezos en flor en primavera hasta las coloridas hojas otoñales y las cumbres nevadas en invierno. ¡Cada ángulo ofrece una vista digna de postal! Mi consejo personal es que seas flexible con tu itinerario, ya que el clima puede afectar la visibilidad. Si tienes la suerte de ver el Fuji en un día despejado, ¡será una vista inolvidable!