La construcción de este monumento de estilo manierista comenzó durante el reinado de D. Sebastián en 1577, con el objetivo de defender la cala de los ataques de piratas argelinos, marroquíes, holandeses y normandos que asolaban la costa atlántica. En 1644, y debido a su posición, el rey D. Juan IV, el Restaurador, ordenó su remodelación y ampliación. Como centinela vigilante de la fortaleza estaba el Arcángel San Miguel, patrón de muchos santuarios, generalmente construidos en lugares elevados. En la fachada del fuerte, en el portal de entrada, D. Juan IV colocó una imagen calcárea del Arcángel San Miguel, con la inscripción "ELREY DOM JUAN-1644", que marca el año de su construcción.