UUsuario invitadoEn este viaje familiar, el hotel que elegimos a ciegas resultó ser la mayor sorpresa de nuestro itinerario. Primero, quiero destacar el servicio excepcional: la señorita del hotel fue muy amable y atenta, nos ayudó con el equipaje hasta la habitación y nos dio excelentes recomendaciones sobre la comida local y los lugares turísticos. ¡Los que aprecian los detalles quedarán encantados!
La habitación estaba incluso más limpia que en las fotos, la cama y las almohadas tenían la firmeza justa, y el baño contaba con una ducha separada. Para el desayuno, ofrecían fideos de arroz de Guilin, una especialidad local, y el dueño, al vernos disfrutar, nos trajo una porción extra. ¡Un detalle muy conmovedor! La sinceridad y calidez de los dueños nos emocionaron durante este viaje. Además, su comida es deliciosa, a precios asequibles y las porciones son muy generosas. Especialmente el pollo de corral, que estaba exquisito, y el arroz en bambú, ¡un plato que no se pueden perder, es delicioso!
La ubicación también es muy conveniente. Se puede llegar en coche al aparcamiento del área escénica y, desde allí, un autobús turístico te lleva en 10 minutos a la puerta del hotel. El hotel está justo al lado de un mirador, a solo dos minutos a pie. Por la noche, se disfrutan vistas nocturnas increíbles, y por la mañana, desde la ventana, se puede contemplar un mar de nubes, ¡simplemente hermoso!
La relación calidad-precio es inmejorable. Poder disfrutar de este nivel de servicio y estas instalaciones por este precio es asombroso. La próxima vez que visitemos la zona, sin duda volveremos a hospedarnos aquí. ¡Lo recomiendo encarecidamente a familias con niños y personas mayores!
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