UUsuario invitadoEl Mercure Krakow Stare Miasto me impresionó al instante con el hermoso, moderno y alegre diseño de su vestíbulo, realzado por una réplica del vestido de la reina Bárbara (esposa del rey Segismundo Augusto), con una placa que narra su historia. El servicio fue otro punto a destacar: el personal de recepción fue amable y atento (uno incluso me saludó en tailandés), y se ofrecieron aperitivos caseros tanto al momento del check-in como al de check-out. La ubicación es magnífica, justo enfrente de la Galeria Krakowska, un enorme centro comercial con todo tipo de artículos, desde marcas de lujo hasta supermercados, restaurantes y una zona de restauración. También está a un corto paseo de la Plaza del Mercado, las principales calles comerciales y el Museo Czartoryski, donde se encuentra La dama del armiño de Leonardo da Vinci. El Castillo de Wawel y el barrio de Kazimierz están un poco más lejos, pero se pueden recorrer a pie con calzado cómodo. Mi habitación estaba limpia y era cómoda, aunque un poco sencilla, y el baño era un poco pequeño. El desayuno fue el único punto débil: la selección de comida era escasa, y en horas punta el comedor se sentía apretado, a veces dejando solo mesas en la barra (recomiendo ir más tarde, cuando haya pasado la hora punta). Aun así, son pequeñas objeciones. Con su acogedor vestíbulo, su servicio cálido y atento, y su inmejorable ubicación, este hotel es sin duda recomendable.
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