Roto pero no derrotado
En una ciudad de cielos despejados,
se alza un símbolo, una silla rota,
no de debilidad, sino una historia de poder,
un faro para quienes luchan.
A través de las tierras, nos aventuramos lejos,
guiados por esta estrella,
recorriendo caminos escarpados y hermosos,
encontrando fuerza en lo que se revela.
Aunque la pierna esté rota, partida,
guarda historias donde se sientan los guerreros,
de viajes marcados por la esperanza y la gracia,
resiliencia presente en cada lugar.
Explorando reinos, antiguos y nuevos,
con corazones fuertes y espíritus firmes,
enfrentamos las tormentas, los vientos, el aire,
con el coraje de esa silla rota.
Porque en nuestras búsquedas, a menudo encontramos,
que los pedazos rotos sanan la mente,
y a través de las pruebas, declaramos,
estamos rotos, pero no desesperamos.
Así que viajemos, cerca y lejos,
Bajo la misma estrella brillante,
Con historias tejidas en el aire,
De viajes audaces, como aquella silla.
Y aunque tropecemos, aunque nos rompamos,
Es en la reparación, en los caminos que creamos,
A través de tierras de paz y de cuidado,
Nos levantamos de nuevo, de la silla rota.