El Palacio de Sanssouci en Potsdam está magníficamente conservado y muy bien organizado para los visitantes. El recorrido unidireccional y la audioguía incluida facilitan seguir la historia, aunque también implica tomarse su tiempo: una vez que se pasa una sala, no se puede volver atrás. Las entradas tienen horario fijo y se agotan rápidamente, por lo que se recomienda reservar con antelación.
Más allá de los interiores, los jardines son amplios y encantadores, con terrazas, fuentes y senderos perfectos para un paseo por la tarde. Si dispone de tiempo, no se pierda el Neues Palais (Palacio Nuevo) al final del parque, que ofrece un sorprendente contraste de escala y estilo. En definitiva, es una de las experiencias culturales más gratificantes cerca de Berlín.