Este fue, quizás, el lugar más decepcionante que visitamos en San Sebastián.
Desde el primer minuto, nos dio la impresión de que intentaban sacar provecho de absolutamente todo. Para empezar, hay que pagar para entrar al recinto: 3 euros por persona, no por coche. Además, casi todas las atracciones se pagan aparte, hay colas enormes por todas partes e incluso los baños son de pago.
Durante todo el día, no sentimos que el precio mereciera la pena. Al contrario, parecía que simplemente intentaban exprimir al máximo a los visitantes.
El complejo en sí no nos impresionó especialmente. Hay lugares mucho más interesantes con vistas preciosas y entretenimiento donde no hay que pagar por cada cosa.
Personalmente, no recomiendo perder el tiempo ni el dinero en este lugar. En mi opinión, está más centrado en ganar dinero a costa de los turistas que en ofrecerles una experiencia realmente agradable.