Popeye Village, cerca de Meliha, es un decorado que quedó del rodaje de la película. A lo largo del fiordo se apiñan coloridas casas de madera, con ventanas decoradas con personajes de dibujos animados. Actores disfrazados de Popeye y Olivia representan escenas de lucha y divertidas travesuras comiendo espinacas; las actuaciones son bastante exageradas y aptas para niños. Se puede dar un paseo en bote por el fiordo; el agua es tan cristalina que se pueden ver las rocas del fondo. Una pequeña tienda vende recuerdos y espinacas enlatadas con diseños de Popeye en el envase. El ambiente es relajado, pero el lugar no es muy grande; se puede ver todo en unas dos horas.