El Palacio de Rosenborg se alza majestuoso en el Jardín del Rey, en el corazón de Copenhague. Ejemplo paradigmático de la arquitectura renacentista danesa, su construcción fue encargada por Christian IV en 1606 y finalizada en 1633, tras 27 años de obras. Inspirado en el estilo renacentista holandés, sus muros de ladrillo rojo y aleros de bronce desprenden un encanto rústico. El edificio principal, de tres plantas, cuenta con imponentes torres y tejados en espiral que se elevan hacia el cielo, adornados con mármol pintado para mayor magnificencia. Rodeado por un foso, un puente levadizo conecta con la entrada principal en el lado norte, mientras que el "Puente Verde", en el lado sur, se integra armoniosamente en los jardines, convirtiéndose así en un símbolo emblemático de Copenhague.