Es uno de los zoológicos más bonitos que he visitado. Alberga una gran variedad de especies animales. Se puede dar de comer a varios animales (bajo la supervisión del personal, por supuesto); esta fue la parte que más disfruté, sobre todo cuando pude alimentar a diferentes especies de loros.
También fue muy entretenido ver al cuidador alimentar a las nutrias, que son increíblemente juguetonas.
Además, en la entrada había un animalito muy simpático con ojos grandes, pero he olvidado el nombre de su especie. El personal, como siempre, fue muy amable y atento, y se podía acariciar con cuidado a este pequeño animalito bajo su supervisión.