La playa de Patara fue sencillamente fantástica. Nos alojábamos en Kalkan y cogimos el autobús local, que pasaba cada hora. Solo estuvimos allí 4 o 5 horas después del mediodía, nos tomamos una cerveza bien fría en la cafetería, pero ¡ojo con el precio del helado! Costaba casi 10 libras y nos pareció un poco caro. El entorno era precioso y la puesta de sol fue una de las mejores que he visto. Hay que pagar para acceder a la playa, algo habitual en Turquía, pero merece la pena.