Los lagos que se forman dentro de un cráter volcánico se denominan lagos de cráter. Estos lagos se forman de una manera singular: tras una erupción volcánica, el magma dentro del cráter se enfría y solidifica, formando una represa natural que permite que el agua se acumule y cree un lago. Estos lagos suelen tener un color azul intenso, aguas claras y transparentes, y están rodeados de magníficos paisajes formados por roca volcánica.