Si bien la meticulosa escenografía, las impresionantes colinas onduladas de Waikato y el final con una copa en el Green Dragon Inn ofrecen una tarde realmente encantadora, el precio de la entrada y el tiempo que requiere pueden resultar excesivos si no se está profundamente involucrado emocionalmente con el universo de J.R.R. Tolkien o las películas de Peter Jackson. Para los fans incondicionales, es una peregrinación inolvidable, pero para los turistas ocasionales, Nueva Zelanda ofrece una gran cantidad de paisajes naturales increíbles que no requieren ser fanático para apreciarlos.