Una visita a Lugano no estaría completa sin incluir Gandria, un lugar romántico y pintoresco. En este mágico y encantador rincón, sumérgete en el pasado y descubre cómo vivía la gente antaño. Acompañado de un guía, camina hasta Gandria y, mientras paseas tranquilamente por las calles del pueblo, un barco te estará esperando para llevarte de vuelta a Lugano.
Gandria es un pintoresco enclave romántico situado a orillas del lago Ceresio, al que se puede llegar tanto por tierra como por el lago. El centro del pueblo está cerrado al tráfico y es un oasis de paz con sus encantadoras callejuelas y escaleras que ofrecen vistas espectaculares y paisajes impresionantes. En el centro del pueblo se encuentra la iglesia de San Vigilio del siglo XVI, con su excepcional interior barroco y el alto campanario de finales de la Edad Media.
En el lago frente a Gandria, descubre el Museo de Aduanas Suizas. A lo largo del sendero desde Cantine di Gandria hasta Caprino, hay varios grotti, un lugar ideal para refugiarse del calor y tener la oportunidad de probar la típica cocina ticinese (costes no incl.).
