Este no es un recorrido a pie tradicional. El Anti Tour Medellín explora la ciudad a través de lo que fue demolido, silenciado o deliberadamente olvidado. Medellín es una ciudad en constante transformación y, a diferencia de otras capitales latinoamericanas, optó por borrar gran parte de su pasado colonial en nombre del progreso. Este recorrido plantea una pregunta simple pero incómoda: ¿qué se perdió en el camino?
Comenzamos en La Alpujarra, el centro político y administrativo de la ciudad, en el Monumento a la Raza, un poderoso símbolo de identidad y poder. Cerca de allí, la antigua estación de tren nos recuerda cómo la industrialización transformó a Medellín y sentó las bases para la destrucción de su centro histórico.
Continuamos hacia el Parque de las Luces, antaño una vibrante plaza de mercado, ahora un bosque de postes de luz que iluminan una historia que ya no existe. A su alrededor, edificios como el Carré y Vásquez, la Biblioteca EPM y otras estructuras modernas revelan la tensión entre la memoria y la renovación.
El paseo nos lleva a El Hueco, un caótico distrito comercial donde el comercio informal, la música y las multitudes revelan el pulso de la Medellín cotidiana. Aquí, fragmentos de edificios antiguos coexisten con construcciones modernas anónimas, reflejando una ciudad construida sin pausa ni reflexión.
En el Palacio Nacional, un antiguo palacio judicial convertido en centro comercial, nos enfrentamos a la transformación del poder y el espacio. A pocos pasos, la Iglesia de la Veracruz, uno de los últimos supervivientes coloniales, se alza como un silencioso acto de resistencia contra la implacable modernización.
En la Plaza Botero, el arte se vuelve político. Rodeados de las esculturas de Botero y del imponente Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, exploramos cómo la cultura se ha utilizado para renovar y redefinir la identidad de la ciudad.
Desde el Edificio Coltejer, símbolo de la ambición industrial, hasta la calle Junín, antaño corazón de la elegante vida urbana, rastreamos cómo el progreso económico desplazó lentamente la memoria colectiva de Medellín.
El recorrido finaliza en la Avenida La Playa, vestigio del pasado aristocrático de la ciudad, donde teatros, antiguas casonas y el Museo Casa de la Memoria invitan a la reflexión sobre la violencia, la pérdida y la resiliencia.
Este Anti Tour no se trata de celebrar la ciudad, se trata de comprenderla.



