Las montañas Cangshan y el lago Erhai aportan los materiales, los maestros artesanos del patrimonio cultural inmaterial enseñan su arte, el teñido por reserva es el esqueleto y los esmaltes son el alma.
Materiales naturales, procesos sin residuos y respetuosos con el medio ambiente, experimentando la belleza sostenible del Tíbet.
El teñido con anudado no es solo una experiencia de habilidad, sino también un festín para los cinco sentidos: «olfato, oído, gusto, vista y tacto».