Hoy venimos de allí… He ido con mi familia: 2 adultos y 2 adolescentes. Lo primero, muy bien. No tienen recepción física pero el proceso de registro fue fácil. La apertura de las puertas, de entrada y la habitación, a través del móvil, correcto. Lo malo es que cuando ya estaba hecha la reserva me ponen como que habíamos reservado y pagado y ya registrado en el hostal, una habitación compartida de 6 camas y en ningún sitio nos había puesto antes que teníamos habitación compartida. Me pasé todo el camino de Madrid a Bilbao llamando y mandé un email para que me confirmaran si teníamos que compartir habitación. Y nadie me contestó en ningún caso. Nosotros no queríamos compartir habitación con unos extraños y menos yendo con los niños. Si no hice 17 llamadas, por lo menos, para que me contestara un contestador. Y nadie me respondió al email, sin embargo esa misma mañana me habían respondido bien rápido para el registro… Estuve mirando reseñas y vi, efectivamente que ahí se podía compartir habitaciones porque funcionaba también como albergue… Pues estábamos por ir al concierto y volvernos a Madrid directamente si teníamos que compartir habitación. Cuando llegamos pensamos que si había alguien en nuestra habitación, nos íbamos a Madrid de vuelta. Pero no había nadie. Como nadie me había respondido la verdad es que cada vez que alguien pasaba cerca de la puerta me quedaba preocupada por si era alguien que tenía que dormir ahí. Es cierto que también pensé que aunque pusiera eso quizás no teníamos que compartir habitación. Pero me hubiera gustado que al menos me hubieran respondido al email para decirme algo al respecto. O respondido al teléfono. Por otro lado, es una habitacion de tamaño individual con 3 literas metálicas que parecían de tipo carcelario. Pasar entre ellas era difícil. Una de ellas pegada a la ventana que no se podía ni abrir sin mover la litera. Si veis alguna vez un camión con ganado dentro, ellos tienen una suerte de espacio ahí que no había en esa habitación. 4 personas y 3 literas en una habitación ya de por sí pequeña. Las camas sin hacer, nos encantó tener que hacer las camas con un viaje de 400 kms a las espaldas y un concierto de rock llegando a la 1 de la mañana… vamos, no hay nada que nos apetezca más que hacer la cama. Por otro lado, los cubre colchones se veía que se habían lavado pero algunos tenían pequeñas manchas rojizas sospechosas. Las sábanas de mi cama estaban picadas de moho por humedad. El baño con un pelo sospechoso en la ducha, el borde de la ducha con mugre. El grifo del bidet tenía un montón mugre amarillenta. Se nota una limpieza muy por encima cada vez que se hace. Porque limpieza profunda no han hecho ahí en, me atrevo a decir, años. Las paredes sucias, en algunos sitios con restos de algo que había chorreado, la luz mortecina y amarillenta. Las consignas reventadas. Daba a un patio que parecía que lo habían fregado con tierra. Depresivo. Si no hubiera sido porque estábamos cansadísimos y vimos que no había