Como dice el título, hemos pasado unas maravillosas vacaciones en familia en esta joya de hotel. Todo lo que se pueda decir es poco. Año tras año vemos como no solo mantiene sus altos estándares de calidad sino que los mejora. Está vez fuimos mi mujer y yo con nuestros bebés y los abuelos, y todos hemos disfrutado muchísimo. Desde que llegas, siempre lo digo, notas esa relajación tan necesaria cuando vas de vacaciones, ese hall de entrada, su paz y ese olor tan característico, junto con la música, hace que todo empiece de la mejor manera. Se agradece ese trato tan educado y exquisito, en primer lugar por el chico que se ocupa de las maletas, Miguel, pasando por el personal de recepción, Antonio, hacen que el check in sea rápido y efectivo. Las habitaciones, 5313 y 5314, estaban ubicadas en un lugar privilegiado, cerca de los restaurantes, de la recepción y de la piscina Zen. Estaban muy limpias, con todo lo necesario para el descanso y confort. El desayuno buffet es muy variado y con personal que te prepara cualquier plato caliente en el momento. Los restaurantes son todos maravillosos y tanto el paisaje como la arquitectura es simplemente ideal, recalcando que todo está muy limpio y con un mantenimiento perfecto. Piscinas climatizadas, canchas de tenis y de pádel, kids y teen club, el bonsai bar, sala de TV, gym, completan una oferta de ocio, sin olvidar su maravilloso spa. Ya lo dije y lo vuelvo a repetir, ese hotel es casa, es hogar. Y que decir del personal, gracias a Carlos, Aitor, Ainhoa, Mariana, Corina, Gema, Maite por ser grandes profesionales y ver qué amáis vuestro trabajo. Gracias a Sofia por tus palabras, a Tatiana por tu atención tan personal y educada, a Clara por esos batidos tan ricos y por llevar tantos años de trabajo en el hotel y ver cómo sigues motivada como el primer día. Queremos hacer mención especial a Genoveva, por ser tan cariñosa con nuestra pequeñita, tanto la primera vez que fuimos con ella como en esta segunda ocasión. Es un placer que muestres ese trato tan personal que das a los clientes, ese cariño y esa alegría día a día, gracias de corazón por todo. A los camareros del bonsai bar, sois maravillosos y en general a todos, seguro se nos olvida alguien, pero cada persona que nos cruzamos fue enormemente amable. El hotel sin vosotros sería un gran hotel, pero con vosotros es el mejor hotel posible. Volveremos muy pronto. Gracias por todo.