Un hotel muy bien reformado, está nuevo prácticamente. Buenas calidades en general. Lo menos agradable: Falla la insonorización, escuchas todo aun de otras plantas. Los colchones no son incómodos pero deberían ser mejores. Los suelos crujen mucho, la tarima está mal colocada. Solo tiene un ascensor pero casi no tarda nada. Pagas las bebida y no hay café con la comida, un fallo fundamental! Lo más agradable: La comida se ve fresca y rica, pero con poca variedad. Sobre todo los postres. Todos los días había algo de carne, de ave y de pescado, buena elección pero poca variedad de sabores. Todos los días hay paella, muy rica normalmente. Es comprensible todo esto porque no son demasiadas habitaciones y no pueden elaborar tantas comidas para tan poca gente. Igual tener una carta y ser buffet de carta sería una opción. Pides, te lo hacen, te lo sirven y desperdicias menos comida al final. Pero sobre todo hay que destacar al personal del hotel, te ofrecen agua, guardar las maletas el último día e incluso un baño para quitarse la sal después de la playa y antes de volver a casa de viaje. Ofrecen sillas y sombrillas (si quedan disponibles). Jairo, simpático. súper amable y muy buena persona, quien nos hizo el checking, estuvo todos los días preguntando y atento por nuestra estancia. Las camareras de planta, muy amables nos cambiaron las almohadas las veces necesarias hasta que dormimos bien. Los camareros del buffet y de la cafetería siempre atentos a nuestras necesidades y preguntando por cualquier cosa que necesitábamos. La estancia fue súper agradable. Pagamos pensión completa y comimos muy bien en general. La cercanía a la playa, a la que andábamos menos de dos minutos, nos hacía disfrutar más y obtener un relax superior y diferente a otras estancias anteriores en otros hoteles. De la playa subíamos a la habitación para usar el baño, eso es comodidad. Es un hotel de solo tres estrellas, pero en algunos aspectos parece de cuatro. Sin duda repetiremos en futuras vacaciones.