Con alegría, recogí el coche con la ayuda de mis hijos. Inesperadamente, durante la recepción, no aceptaron mi tarjeta de crédito. Recuerden, se necesita tanto chip como visa. Llevé tres tarjetas, ninguna de las cuales cumplía los requisitos. Quienes sí los cumplían esperaban en el aeropuerto a que el coche me recogiera. Finalmente, la recepcionista me explicó que había una tarifa condicional de 50 dólares por día, un cargo adicional después de devolver el coche. Acepté tramitarlo de inmediato, pero al estar en un país extranjero, no tuve más remedio que obedecer. Tres semanas después de regresar, la factura fue de 301,37 dólares, casi 2200 RMB al tipo de cambio de ese día. Fue una lección que nunca olvidaré. Nos recuerda a todos que siempre debemos llevar una tarjeta de crédito que cumpla con los requisitos al viajar a Estados Unidos. Por suerte, el coche de siete plazas que nos proporcionaron era excelente, con buen rendimiento y un maletero con capacidad para cuatro adultos, dos niños y cuatro mochilas, lo que hizo de nuestra boda una experiencia inolvidable. Lo bueno llega fácil, pero lo bueno llega fácil.